LETRAS

Pensamientos sobre el cielo

Me encuentro de nuevo solo. O al menos eso pensaba…

 

 

Desde el primer momento que puse un pie dentro de la puerta del avión, lo noté. Y cuando este avión me obligaba a partir de mi hogar, mi mundo cambió totalmente. Aún me cuesta trabajo adivinar si al final será para bien o mal, pero siempre me mantengo positivo o intento no prestarle mucha atención. Si observo con detalle cada uno de los momentos y cada una de las experiencias que he vivido, no me podría quejar ni por un instante de el camino que he seguido y la meta que intento conseguir.

 

Asiento 16F de Aeroméxico… El trayecto es de Panamá ciudad a México ciudad a 12,000 metros de altura. Son las 6:56pm pero como soy un holgazán para ciertos detalles, todos mis relojes van adelantados una hora y no paro de confundirme cada vez que los veo. Debí cambiar la hora pero me encanta complicarme siempre, no solo con los relojes; con la vida misma. El estar solo, caminar solo y estar en constante conversación/discusión con uno mismo te da a la tarea de observar y analizar todo. Cuando digo todo, me refiero hasta el color de calcetines del piloto. Me refiero a observar a cada persona detalladamente, su comportamiento, su ropa y hasta su forma de hablar. Mi firme uso de la imaginación intentando crear historias forzosas sobre su vida se da vuelo por horas y a veces se cansa.

 

QUÉ HAY DETRÁS DE ESAS MENTES? Me pregunto todo el tiempo. “Por eso estudié psicología” me digo a mi mismo en un intento por platicar. Dos chicas americanas se sentaron a mi lado y después de una revisión completa a mi persona, decidieron cambiar de lugar. JURO, que me baño todos los días y hoy precisamente usó demasiada loción. No creo que mi aspecto refleja otra cosa que no sea la de una persona promedio de 23 años que hoy tomo la mala decisión de usar mucha loción y sin embargo, se fueron… Posiblemente el olor las espanto, o no. De igual manera ya me voy acostumbrando a este tipo de prejuicio implícito que uno vive en el extranjero. Vivo en un país donde constantemente se sufre de este virus mental llamado prejuicio y otro muy famoso que va de la mano llamado discriminación. Ambos se dan la tarea de robarle la cordura a una que otra persona inocente.

Aproximadamente entre 35 y 40 años tiene la mujer sentada frente a mí a dos asientos; cruzando el pequeño pasillo que tienen todos los aviones. Como viaja una persona con claustrofobia si es tan ajustado este espacio? Me pregunto cada vez que me subo a uno y tampoco busco la respuesta.  El señor detrás mío no para de hablar desde que nos subimos al avión, parece que se comió un perico o se lo inhalo. Juro que podría tener su propia estación de radio con miles de seguidores. Voy solo, pero no tan solo… Voy escuchando cada una de sus preguntas y como la esposa de uno hace un gran esfuerzo en contestar cada una de las que el pregunta. Probablemente no le causa ningún esfuerzo, pues se casó con el. Creo que mas bien yo soy el que hace el esfuerzo; aun así, mi curiosidad no me deja escapar sus preguntas y las guardo en mi subconsciente como se guarda un recuerdo preciado de la infancia. Algo borroso, pero sabes que fue especial por alguna razón.

 

Me doy cuenta de algo: Cada persona un universo; una caja de pandora que si tuviéramos el cerrojo para poder abrirla, descubriríamos grandiosas sorpresas. No lo dijo nadie sabio o ninguno de mis abuelos… Lo dije yo. Últimamente he desarrollado un interés de una intensidad indescriptible por el universo. Me parece el milagro más grande así como la incógnita perfecta. Lo más curioso es que mi camino espiritual me llevó a querer aprender astrofísica y a seguir aprendiendo de neurociencias. Son tres cosas completamente diferentes pero creo que afirman mis valores espirituales y mis ideas dementes. Creo en las leyes universales y en una fuerza mayor que modula quien somos, así como cada una de nuestras pruebas. Creo que cada uno de nosotros somos un universo complejo lleno de galaxias como pensamientos. Planetas como emociones y cada prueba que se tiene es por alguna razón importante y con la intensidad necesaria para expandirnos en la evolución.

 

El piloto está apunto de descender el avión y yo ni siquiera me he dormido. De nuevo me confundí con la hora… Voy solo pero no tan solo. Vengo con otros universos y extrañas cajas de pandora. Estoy apunto de ver a algunos de mis universos favoritos; mis amigos, a los cuales veré por unas cuantas horas. Los extraño demasiado. Sin embargo, después de un año ya es momento y hora de que nuestras galaxias se encuentren. La turbulencia ya no me deja escribir y tampoco me deja escuchar que está preguntando el señor/perico a mis espaldas. Así que hasta la próxima. Nos vemos pronto para platicar un poco más…

 

UNITY SOCIETY 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *