ESTILO DE VIDA,  LETRAS,  OPINIÓN

Palabras de una madre joven que llegan al corazón

La mejor decisión de mi vida.

Para comenzar y poner en contexto a quien este leyendo esto, debería contar mi historia desde el principio, omitiendo detalles obvios de cómo se creó mi bebé…

Quiero contar como empecé la más increíble y emocionante aventura de mi vida cuando tenía 21 años! Como podrán imaginarse, todo el mundo puso el grito en el cielo cuando les dije que estaba embarazada, ¿Pero, como? ¿Y todos los planes que tenemos para ti? ¿Y la carrera?, ¿De que vas a vivir..? En fin, podría enlistarles una infinidad de cuestionamientos que mi mamá me hizo entre llantos y principalmente enojo.

No podría describir la cara que tenía. Desencajada al principio, pensó que le estaba jugando una mala broma; incluso su primera reacción fue reírse… Sin embargo cuando vio que hablaba en serio, empezaron los regaños y tuvimos una plática como de media hora que, siendoles honesta, se sintio como si hubiera durado una eternidad. Debo mencionar que jamás vi a mi mamá tan decepcionada de mi y ahora comprendo que es por que ella deseaba algo diferente para mi vida. Los papás deseamos lo mejor para nuestros hijos como: Que antes de embarcarnos en una responsabilidad de tal magnitud, terminemos la escuela, que nos desarrollemos en el ámbito profesional, que seamos estables, que vivamos primero mil cosas antes de pensar tener un hijo. Mi mamá me planteo miles de escenarios pero desafortunadamente ninguno favorecedor.

Ella tuvo una reacción que jamás me imagine y solo recuerdo sus palabras: “agarra tus cosas y vete”. Ese fue el primer reto que debí enfrentar estando embarazada de mi bebé en aquel entonces de 2 meses. Y mencionó que apenas tenía dos meses, por que a esas alturas de un embarazo aún hay varias alternativas, pero a pesar de todo el miedo que me invadía ninguna de esas opciones jamás cruzó por mi cabeza. Estaba decidida a asumir mi responsabilidad. Sabía que mis papas no iban a hacer una fiesta ó felicitarme por embarazarme a los veinti tantos años, pero tampoco imaginé tal reacción que en su momento no comprendía. Sin embargo, pienso que ellos, también al tenerme tan jóvenes, sólo deseaban que yo no tuviera que pasar por los mismos retos que ellos enfrentaron.

Puedo decir hoy, con total seguridad que a más de 4 años de aquel día de Marzo cuando supe que estaba embarazada, que si alguien me diera a elegir entre el tener a mi bebe, quien por cierto, se llama Elías, ¡no lo dudaría sin pensarlo ni un instante! Si alguna mamá está leyendo esto, no me dejará mentir, no es exageración cuando decimos que amamos a nuestros hijos más que a nuestra propia existencia.

En mi experiencia como madre soltera, estudiante, trabajadora y deportista ha sido un reto monumental cuando se trata de equilibrar la balanza e intentar abarcar todo sin descuidar nada. No les voy a mentir, muchas veces tengo la sensación de que no es posible hacer tantas cosas sin fallar; pero luego me encuentro con los ojos todavía cerrados, llendo al gimnasio a las 6 de la mañana mientras Elías sigue dormido, regreso para desayunar con él, prepararlo para ir a el kinder, bañarlo, peinarlo e irnos “volando” a dejarlo: Y entonces luego hacer una carrera contra el tiempo para llegar a mis clases, salir e irme a trabajar. Luego, en la noche regresar a casa para hacer la tarea y estar con mi bebé (ni tan bebé, pues ya tiene 3 años) hasta que se duerma.

Mientras escribo esto pienso: “Increible”, de verdad que logro la misión. ¿Pero saben una cosa? NADA de esto sería posible sin las personas que me apoyan con todo el amor del mundo y sin condiciones, que se vuelven uno de los tantos pilares necesarios para que todo este engranaje día a día trabaje de la mejor manera posible. Sin mi familia y mis amigos (los pocos que quedaron), estoy segura que esta travesía que vivo seria mucho mas dificil, y estare eternamente agradecida con el corazón a todas esas personas que me brindan su amor y apoyo.

Como todo en esta vida requiere sacrificios, el ser mamá soltera me ha costado llantos, enojos, frustración, miedo e incertidumbre que de verdad agradezco al universo. Todas esas pruebas y esos momentos donde pensaba que no lo lograría. Y esque cuando miro hacia atrás y veo lo que estoy construyendo, la persona que día a día crece junto a mi… no me queda más que sentirme dichosa y agradecida por la oportunidad de ser su mamá. Observo a ese ser de luz que tuve entre mis brazos cuando solo pesaba 2.870 kg y ahora lo veo despedirse de mí en la entrada del colegio. Les juro lo veo y se me ilumina el corazón. ¿Será posible ser más feliz que cuando lo veo sonreír? ¿Será posible sentirse más amada que cuando de su boca sale un: “te amo mami, eres la mas piciosa”? (O sea “preciosa” en idioma bebé). No lo sé, la maternidad alberga tantas incógnitas, tanto futuro incierto, tanto camino por recorrer…

¡Que emoción! Es energetizante saber que vas a recorrer lo que te quede de vida acompañando a la persona que ha escuchado tu corazón dentro de ti. Juro que no puede haber amor más puro, sincero y ENORME que el de una madre a sus hijos. Es un reto a cualquier edad, sin duda, pero creo que es un riesgo que vale la pena correr.

Así que sin lugar a dudas esta historia continuará…

By: Ilse Gonzáles

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